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¿Qué ocurre tras el diagnóstico de autismo en adultos?

Tras el diagnóstico de autismo en adultos, surge un viaje introspectivo revelador. Redescubriendo cada recuerdo bajo la luz de la neurodiversidad, se valida y celebra la singularidad personal. Este proceso conduce a la autoaceptación, ajuste de expectativas y fortalecimiento de relaciones, abrazando la diversidad y promoviendo el empoderamiento propio.

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1. Reflexión retrospectiva tras el diagnóstico de autismo tardío: 

En ese rato de pensar en el pasado, las personas que reciben un diagnóstico de autismo siendo adultas se encuentran con un viaje muy particular de autoexploración. Cada cosa que recuerdan, cada situación pasada, de repente cobra un nuevo sentido ahora que comprenden mejor su neurodivergencia. Es como armar un rompecabezas complicado, donde las piezas dispersas de su historia van cobrando sentido en el cuadro general de quiénes son. 

Es una mezcla entre aceptar lo que fue y sentir nostalgia por lo que pudo haber sido diferente,

pero ahora con una mirada más comprensiva.

En esta introspección, los recuerdos de la infancia se iluminan de una manera distinta, mostrando patrones de comportamiento que antes eran un enigma total. Los momentos de soledad se transforman en ocasiones para conectarse profundamente consigo mismos. Cada experiencia se convierte en parte de la narrativa de su identidad, celebrando su individualidad.

Mientras repasan los desafíos que han superado y los que aún están por venir, encuentran fortaleza en su capacidad de adaptación y coraje en su vulnerabilidad. La reflexión se convierte en una herramienta poderosa, una oportunidad para abrazar su verdad con valentía y orgullo.

En esta travesía de autoconocimiento, descubren la belleza de su singularidad y la fuerza de su diversidad. Son ejemplos vivos de cómo podemos adaptarnos, crecer y brillar, iluminando el camino hacia una mayor comprensión y aceptación de la neurodiversidad en todas sus formas.

 

2. Validación de experiencias pasadas conociendo que eras autista: 

Al sumergirse en esta introspección, las experiencias pasadas adquieren una nueva dimensión de significado y comprensión. 

Los recuerdos de la infancia y las interacciones sociales previas, antes enigmáticas, comienzan a revelar patrones y claridad bajo la luz del diagnóstico de autismo.

Por ejemplo, aquellos momentos de soledad que una vez podrían haberse interpretado como aislamiento o extrañeza social, ahora se reinterpretan como períodos de autoexploración profunda y autenticidad. Esas ocasiones en las que te sentiste incomprendid@ o fuera de lugar, se convierten en puntos de referencia que validan tus experiencias y emociones.

Los desafíos y dificultades enfrentados en el pasado ahora se ven desde una nueva perspectiva, donde la comprensión de tu neurodivergencia arroja luz sobre las razones detrás de ciertos comportamientos o reacciones. 

Esta validación retroactiva no solo ayuda a mitigar sentimientos de confusión o inadecuación pasada, sino que también fortalece tu autoestima y confianza en ti mism@.

En última instancia, este proceso de validación de las experiencias pasadas se convierte en un elemento crucial para la aceptación y el crecimiento personal. 

A través de esta reflexión retrospectiva, las personas diagnosticadas con autismo en la edad adulta encuentran la validación y la paz interior que necesitan para seguir adelante con una mayor comprensión y aceptación de sí mismas.

 

3. Reevaluación de la identidad cuando te diagnostican siendo adulto:

Durante este proceso introspectivo, la reevaluación de la identidad se convierte en un aspecto fundamental. Los recuerdos de la infancia y las interacciones sociales pasadas son revisados a la luz del entendimiento recién adquirido sobre la neurodivergencia propia.

Aquello que una vez pudo haber sido visto como una discrepancia entre sus propias experiencias y las expectativas sociales ahora se reinterpreta como una expresión auténtica de su identidad única. Los momentos de soledad o los desafíos de la comunicación se convierten en partes integrales de su historia, en lugar de obstáculos que superar.

Esta reevaluación de la identidad implica un cambio en la narrativa personal, donde se integra la aceptación y la celebración de la neurodiversidad. Se trata de reconocer y abrazar todos los aspectos de uno mismo, incluso aquellos que antes podrían haber sido motivo de confusión o autoexigencia.

Al reconciliar su identidad con su diagnóstico de autismo, estas personas encuentran una mayor coherencia y autenticidad en su sentido de sí mismas. Se liberan de las expectativas externas y se permiten florecer como individuos completos, con una comprensión más profunda de su valor y potencial.

autismo

Al final, la reevaluación de la identidad en este contexto se convierte en un acto de amor propio y empoderamiento. Es el reconocimiento de que ser neurodivergente no es una limitación, sino una parte integral y hermosa de lo que los hace únicos y valiosos.

 

4. Ajuste de expectativas sociales:

Tras recibir el diagnóstico o la sospecha de ser autista, se produce un ajuste significativo en las expectativas sociales. Las experiencias pasadas de sentirse fuera de lugar o incomprendido son reinterpretadas tras el diagnóstico de autismo. 

Esto conduce a una revisión de las expectativas sociales previas y a una aceptación más profunda de las propias necesidades y limitaciones.

Aquello que antes se consideraba como un déficit o un problema para encajar en ciertas normas sociales, ahora se comprende como una expresión natural de la neurodivergencia propia. 

Las personas diagnosticadas con autismo en la edad adulta comienzan a redefinir lo que significa ser exitoso en términos de sus propios estándares y valores, en lugar de adherirse a las expectativas convencionales impuestas por la sociedad.

Este ajuste de las expectativas sociales implica un proceso de autodescubrimiento y autenticidad. Se trata de honrar las propias necesidades y prioridades, incluso si difieren de las normas sociales predominantes. A medida que se liberan de la presión de cumplir con expectativas poco realistas, estas personas encuentran una mayor sensación de paz y autenticidad en sus interacciones sociales.

En última instancia, el ajuste de las expectativas sociales se convierte en un acto de autoempoderamiento y autoaceptación

Es el reconocimiento de que la verdadera felicidad y el éxito no se encuentran en la conformidad con las expectativas externas, sino en la celebración de la singularidad y la autenticidad propias.

 

5. Reevaluación de las relaciones desde la perspectiva autista:

El momento en que se recibe un diagnóstico de autismo en la adultez marca un antes y un después no solo en la autopercepción sino también en cómo se configuran y se viven las relaciones personales. 

Esta reevaluación de las dinámicas interpersonales puede ser tanto desafiante como enriquecedora. 

Por un lado, puede surgir la necesidad de explicar a familiares y amigos qué significa este diagnóstico, lo cual implica vulnerabilidad y la apertura a ser malinterpretados. Sin embargo, también ofrece una oportunidad única para fortalecer lazos, a través del entendimiento mutuo y la aceptación.

En este proceso, la comunicación se convierte en una herramienta clave. Hablar abierta y honestamente sobre las necesidades específicas y cómo el autismo influye en la percepción del mundo puede ayudar a amigos y familiares a adaptar sus expectativas y formas de interacción. 

No es raro que, en este camino, algunas relaciones se hagan más profundas mientras que otras se desvanezcan, revelando quiénes son verdaderamente aliados empáticos en este viaje personal.

Es fundamental recordar que, si bien el autismo es una parte integral de la identidad, no define la totalidad de las relaciones. La autenticidad, la confianza y el respeto mutuo siguen siendo los pilares sobre los que construir y mantener conexiones saludables y significativas.

 

 

6. Búsqueda de comunidad Autista

Descubrirse parte de la comunidad autista puede ser una revelación transformadora. 

La búsqueda de este sentido de pertenencia lleva a muchos adultos recién diagnosticados a conectar con otros que han recorrido caminos similares. 

Las redes sociales, los grupos de apoyo local, y las conferencias sobre el autismo se convierten en espacios valiosos para compartir experiencias, estrategias de afrontamiento y, sobre todo, para sentirse comprendido sin necesidad de explicaciones.

Este sentido de comunidad no solo brinda apoyo emocional sino que también sirve como una rica fuente de información y aprendizaje compartido. 

A través del intercambio de historias personales y recursos, muchas personas encuentran nuevas formas de navegar los desafíos diarios y celebrar sus éxitos.

Además, la comunidad autista es increíblemente diversa, ofreciendo una amplia gama de perspectivas y experiencias. Esta diversidad enriquece la comprensión de lo que significa ser autista, mostrando que, aunque hay retos comunes, cada persona vive su autismo de manera única.

 

 

7. Educación sobre el autismo:

El diagnóstico de autismo en la adultez a menudo inicia un viaje de autoeducación

Aprender sobre el autismo desde una perspectiva tanto clínica como vivencial permite una mejor autocomprensión y, por ende, una mejor autogestión. 

Los recursos varían desde libros y artículos científicos hasta blogs y vídeos creados por autistas, ofreciendo una amplia gama de información que abarca desde la neurociencia hasta el activismo y la cultura autista.

Esta educación continua es crucial para desmitificar el autismo, combatiendo estigmas y malentendidos. Además, permite a las personas autistas encontrar estrategias que les ayuden a enfrentar los desafíos específicos con los que se encuentran, ya sea en el ámbito social, profesional o personal.

La educación sobre el autismo no se limita a la persona diagnosticada; puede extenderse a familiares, amigos y colegas, fomentando un entorno más inclusivo y comprensivo.

 

8. Desafíos en el lugar de trabajo:

El lugar de trabajo puede presentar desafíos únicos para las personas autistas, especialmente aquellas que han sido diagnosticadas en la edad adulta. 

Estos desafíos pueden incluir dificultades con la comunicación social, sensibilidad a los estímulos sensoriales o la necesidad de estructuras claras. 

Reconocer cómo el autismo influye en el rendimiento laboral es el primer paso para buscar soluciones efectivas, como adaptaciones razonables o apoyo especializado.

La divulgación del diagnóstico en el lugar de trabajo es una decisión personal y compleja, que puede traer tanto apoyo como potenciales riesgos de discriminación. Sin embargo, un entorno laboral informado y adaptativo puede permitir que las personas autistas no solo sobrevivan sino prosperen en sus carreras, aportando sus únicas habilidades y perspectivas.

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9. Autoaceptación

El diagnóstico de autismo puede ser el comienzo de un profundo proceso de autoaceptación. 

Aprender a ver el autismo no como una limitación sino como una parte integral de la identidad es liberador. 

Este proceso implica reconocer y valorar las fortalezas únicas que el autismo aporta, como la capacidad para el pensamiento detallado, la pasión por los intereses específicos, y una perspectiva única sobre el mundo.

La autoaceptación fomenta una vida más auténtica y satisfactoria, permitiendo a las personas autistas vivir de acuerdo con sus propios términos y no según las expectativas de los demás. 

Este camino hacia la aceptación de sí mismo es personal y continuo, pero es fundamental para el bienestar emocional y psicológico.

 

 

10. Defensa y activismo

El conocimiento y la autoaceptación llevan a muchos autistas a involucrarse en la defensa y el activismo. 

Luchar por los derechos, la inclusión y la aceptación de las personas autistas en todas las esferas de la sociedad es un camino que muchos eligen seguir.

Este activismo puede tomar muchas formas, desde escribir y hablar públicamente hasta participar en organizaciones que trabajan por el cambio social.

La defensa del autismo no solo beneficia a la comunidad autista sino que también enriquece a la sociedad en general, promoviendo la diversidad y la inclusión. 

A través del activismo, las personas autistas demuestran que tener autismo no solo es algo con lo que se “copia” sino una parte valiosa de la diversidad humana que debe ser celebrada y respetada.

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